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Publicado el 16/02/2026
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El jailbreak ha sido, durante años, una práctica que despierta tanto curiosidad como debate. Con el post de hoy queremos que comprendas en qué consiste, cómo funciona y qué implicaciones tiene. Al finalizar tendrás toda la información que necesitas para tomar la mejor decisión.
El jailbreak es un proceso que elimina las restricciones impuestas por el fabricante en un dispositivo, normalmente en equipos iOS como iPhone o iPad. El objetivo detrás de esta acción es otorgar al usuario un nivel de acceso más profundo al sistema, permitiendo modificar funciones que, de forma predeterminada, están protegidas. Este acceso ampliado se conoce como privilegios de administrador o acceso root.
Al realizar jailbreak, el usuario puede instalar aplicaciones y extensiones que no están disponibles en la tienda oficial, personalizar la interfaz, modificar configuraciones avanzadas del sistema o ejecutar herramientas destinadas a pruebas de seguridad. En entornos técnicos, también se utiliza para analizar el comportamiento de aplicaciones móviles o evaluar su resistencia ante ataques.
Sin embargo, este mayor control implica asumir riesgos. Al desactivar barreras de seguridad diseñadas para proteger el dispositivo, el sistema queda más expuesto a fallos, vulnerabilidades o software malicioso. Por ello, entender qué es el jailbreak implica comprender tanto su finalidad como las implicaciones de alterar un entorno protegido.
Esto de realizar “jailbreak” surgió como respuesta a las limitaciones que Apple estableció desde las primeras versiones de iOS. Cuando el iPhone llegó al mercado en 2007, el sistema era completamente cerrado: no permitía instalar aplicaciones externas, acceder al sistema de archivos ni modificar funciones internas. Para desarrolladores, investigadores y usuarios avanzados, estas restricciones suponían un obstáculo. Así nació la primera comunidad dedicada a encontrar vulnerabilidades que permitieran desbloquear el dispositivo.
Con el tiempo, el jailbreak evolucionó junto al propio iOS. Cada actualización de Apple incorporaba nuevas medidas de seguridad y corregía las brechas que hacían posible la liberación del sistema. A su vez, aparecían nuevos métodos y herramientas capaces de sortear esas barreras. Durante años, esta dinámica generó un ciclo constante entre la protección oficial del sistema y los avances de quienes buscaban superarla.
En sus inicios, el jailbreak ofrecía funcionalidades que el sistema operativo aún no contemplaba: personalización avanzada, instalación de apps externas o ajustes que ampliaban la experiencia del dispositivo. A medida que muchas de estas mejoras fueron integrándose en iOS de forma nativa, el interés general por el jailbreak disminuyó, y su uso se trasladó a entornos más especializados, como el análisis de seguridad o el desarrollo de pruebas de penetración.
Ahora bien, aunque su uso ha disminuido con el tiempo, sigue ofreciendo ventajas concretas para perfiles técnicos o usuarios que necesiten ese nivel de acceso más profundo:

Ahora sí, la pregunta del millón ¿Cómo funciona? El jailbreak funciona a través de la explotación de vulnerabilidades presentes en el sistema operativo del dispositivo. Estas brechas permiten modificar temporal o permanentemente los mecanismos de seguridad que impiden el acceso a áreas protegidas del sistema. Una vez ejecutado el proceso, se habilitan privilegios de administrador que permiten realizar cambios que normalmente estarían restringidos.
En términos técnicos, el procedimiento suele seguir una estructura similar: identificar una vulnerabilidad, ejecutar un exploit que permita elevar privilegios y aplicar modificaciones sobre el núcleo o ciertos componentes del sistema. A partir de ese momento, como usuario obtienes acceso al sistema de archivos completo y puedes instalar herramientas externas o implementar ajustes avanzados.
Algo que tienes que tener claro con relación a los jailbreak es que existen diferentes tipos y cada uno con un nivel de modificación y persistencia distinta. La elección del método depende de la versión del sistema operativo, el dispositivo y el objetivo del usuario. Aunque todos buscan otorgar mayor control, no todos actúan de la misma forma ni generan los mismos efectos sobre la seguridad y estabilidad del sistema. Por ejemplo:
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Aunque ambos términos se relacionan con obtener mayor control sobre un dispositivo móvil, jailbreak y root no son equivalentes. Cada uno responde a ecosistemas distintos y ofrece niveles de acceso diferentes.
Por un lado, jailbreak se asocia principalmente a dispositivos iOS. Permite sortear las restricciones del sistema para instalar aplicaciones externas, personalizar funciones y acceder a partes del sistema que permanecen bloqueadas por defecto. Su alcance depende de las vulnerabilidades disponibles y de la capacidad de cada herramienta para modificar componentes protegidos.
El root, por su parte, es propio del ecosistema Android. Concede acceso total al sistema operativo, permitiendo modificar archivos críticos, desinstalar aplicaciones preinstaladas, cambiar el kernel o ejecutar software de bajo nivel. A diferencia del jailbreak, el root suele implicar una apertura más profunda del sistema, ya que Android está basado en un entorno más modular y flexible.
La esencia de ambos procesos es similar, pero la forma en que se realizan, el nivel de control obtenido y los riesgos asociados varían según el sistema operativo. Mientras que el jailbreak rompe un entorno diseñado para ser cerrado, el root expande las posibilidades de un sistema que ya es más abierto por naturaleza.
Es normal que al entender qué es el jailbreak, por qué surgió y qué tipos existen, te preguntes cómo se lleva a cabo el proceso en la práctica. Aunque como te decíamos las herramientas varían según la versión del dispositivo y las vulnerabilidades disponibles en cada momento, todas siguen una lógica similar: preparar el entorno, ejecutar el exploit y validar que los cambios se han aplicado correctamente. La totalidad del proceso se vería algo más o menos así:
Antes de iniciar cualquier modificación del sistema, se revisa la versión de iOS, el modelo del dispositivo y el tipo de arquitectura de datos. Cada herramienta de jailbreak depende de vulnerabilidades específicas, por lo que la compatibilidad es estricta y determina si el proceso es viable. Esta fase suele incluir la comprobación de firmwares firmados, restricciones del bootloader y estado del parcheo del kernel. Sobre herramientas te hablamos en la sección siguiente.
Dado que el proceso interactúa con capas profundas del sistema, es imprescindible contar con una copia de seguridad reciente. Esto garantiza la opción de restaurar el entorno original ante fallos, inestabilidad o si se decide revertir el jailbreak.
Tras confirmar la compatibilidad, se ejecuta la herramienta correspondiente. Técnicamente, esta fase incluye:
Una vez aplicado el exploit, el dispositivo se reinicia para que los cambios puedan iniciarse durante el arranque. En este punto, se verifica que:
Con el entorno ya modificado, la estabilidad del sistema depende en gran medida de las herramientas instaladas posteriormente. Por ello, es importante:
Ahora que ya has entendido el funcionamiento general del proceso y las fases que intervienen en un jailbreak, te hablaremos de las herramientas que más se suelen utilizar:
Aunque el término jailbreak se asocia casi siempre a iPhone, el proceso puede variar de forma significativa según el tipo de dispositivo y la versión del sistema operativo:
Es el dispositivo más habitual para realizar jailbreak. La comunidad de desarrollo se centra principalmente en iOS, por lo que existen herramientas más maduras, documentación extensa y métodos mejor estudiados. La experiencia suele ser estable, aunque depende de la versión exacta de iOS.
Aunque comparte sistema operativo con el iPhone, el comportamiento puede variar según el hardware. Algunos modelos son compatibles con exploits permanentes como checkm8, mientras que otros requieren métodos software más recientes y menos estables.
El jailbreak en Apple TV es una categoría mucho más especializada. En este dispositivo, el jailbreak se orienta principalmente a ejecutar aplicaciones no aprobadas, ampliar funciones multimedia o habilitar configuraciones avanzadas. Las vulnerabilidades aprovechables en tvOS son menos frecuentes y no todas las versiones reciben atención activa por parte de la comunidad.

Las versiones de iOS compatibles con jailbreak cambian constantemente porque Apple actualiza de forma continua sus mecanismos de seguridad. Cada nueva versión del sistema corrige vulnerabilidades y dificulta la explotación, por ello, la compatibilidad no depende solo de la versión instalada, sino también del tipo de dispositivo y del exploit utilizado. Es decir:
Estas versiones cuentan con una amplia cobertura de herramientas como Unc0ver, Taurine o métodos basados en checkm8. La mayoría ofrecen una experiencia estable y con buen soporte, especialmente en dispositivos con chips anteriores a la serie A12.
Marca un punto de inflexión por los cambios en la seguridad interna del sistema. Aun así, herramientas como Dopamine han permitido implementar jailbreak en dispositivos y versiones específicas, aunque con un alcance más limitado que en generaciones anteriores.
La compatibilidad depende casi por completo del exploit checkm8 en modelos antiguos. Para los dispositivos más recientes, el jailbreak es posible solo en versiones muy concretas y mediante técnicas avanzadas, por lo que su estabilidad y alcance son menores.
El jailbreak no solo se utiliza para personalizar dispositivos; también es una herramienta clave en investigación de seguridad y en procesos de pentesting. Que, por si no lo sabes, el pentesting es un proceso de evaluación de seguridad en el que se simulan ataques reales para identificar y corregir vulnerabilidades en sistemas, redes o aplicaciones. En este contexto, su función no es modificar la experiencia del usuario final, sino habilitar un entorno de pruebas que permita comprender cómo responde iOS frente a ataques reales. Es decir:
No es posible negar que el jailbreak abre la puerta a posibilidades avanzadas, pero también introduce una serie de limitaciones y riesgos que no pueden pasarse por alto. Al alterar un sistema diseñado para operar de forma cerrada, como usuario asumes potenciales consecuencias que afectan tanto a la estabilidad del dispositivo como a su seguridad. Por ejemplo:
Determinar si vale la pena o no realizar jailbreak en 2025 dependerá enteramente de ti y de lo que buscas con ese jailbreak. A diferencia de sus primeras etapas, cuando ofrecía funciones que iOS todavía no incluía, hoy el jailbreak se ha convertido en una práctica mucho más especializada. Para la mayoría de usuarios, el valor añadido es limitado, mientras que los riesgos se han incrementado debido a las mejoras continuas en seguridad implementadas por Apple.
En la actualidad, iOS integra muchas de las opciones de personalización, accesibilidad y rendimiento que en el pasado solo eran posibles mediante jailbreak. Además, cada nueva versión reduce el número de vulnerabilidades explotables, lo que vuelve el proceso más complejo, menos estable y, en algunos casos, restringido a modelos específicos.
Aun así, si formas parte de entornos de investigación y pruebas de seguridad, el jailbreak sí sigue siendo una herramienta valiosa. Recordemos que permite analizar el comportamiento interno de aplicaciones, estudiar nuevos vectores de ataque y desarrollar pruebas avanzadas sobre la arquitectura del sistema.
Nuestra conclusión es que para el usuario general, la relación entre riesgos y beneficios es desigual, quedando en desventaja. Pero para perfiles técnicos, continúa siendo una vía que le aporta más ventajas que riesgos.
Si has llegado hasta esta parte del post y has decidido que vale la pena realizar jailbreak a tu dispositivo o dispositivos, ten en cuenta la siguientes recomendaciones de seguridad que te damos:
Obtienes más control sobre el sistema, pero también aumentan los riesgos de seguridad y posibles fallos de estabilidad.
Puedes comprobar si hay apps como Cydia, Sileo, Zebra o Installer 5 instaladas o utilizar herramientas de detección específicas.
La forma más segura es restaurar el iPhone a los ajustes de fábrica mediante iTunes o el menú de restauración.
Sí. Apple considera el jailbreak una modificación no autorizada y puede invalidar la garantía.
Puede hacerlo. Algunas extensiones generan inestabilidad, mayor consumo de batería o ralentizaciones.
No como tal. En Android el equivalente es el root, un proceso distinto aunque con objetivos similares.
Comprender cómo funcionan los jailbreaks, por qué ocurren, cómo prevenirlos y cómo aprovechar este conocimiento para construir sistemas más seguros se ha convertido en una habilidad indispensable para profesionales que trabajan con IA generativa.
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En conclusión, el jailbreak continúa siendo un recurso técnico valioso, especialmente en investigación, análisis de seguridad y entornos de pruebas avanzadas. Sin embargo, su utilidad para el usuario general se ha reducido a medida que iOS ha incorporado nuevas funciones. Antes de tomar la decisión de aplicarlo o no, evalúa cuidadosamente los riesgos, el propósito y las consecuencias.
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